El apunte
El AEK creó cuatro ocasiones claras y falló cuatro; el LASK creó tres y falló tres. Es decir: las siete del partido se desperdiciaron, y el 1-0 se decidió con un remate que no era ninguna de ellas, el tiro libre de Marin en el minuto 21. Entre los dos equipos sumaron 29 disparos para 2,40 goles esperados, ocho centésimas por tiro. El AEK, además, golpeó peor de lo que creó: sus remates valían 1,59 y salieron valiendo 0,98, y en la segunda parte puso dos tiros entre los tres palos que juntos sumaron 0,02. Los goles esperados y las ocasiones claras son clasificaciones de Opta.